fama y adicciones

Fama y Adicciones: auge y caída

El amplio mundo de los personajes famosos y las celebrities del mundo de la televisión, el cine, la música o los deportes ofrece una imagen de alegría y diversión que para muchos de ellos se convierte en una verdadera trampa de la que resulta complicado salir. No en vano, ese mundillo se encuentra particularmente expuesto a peligros como el abuso de drogas, y muchas personalidades que no parten de una situación personal y emocional sólida pueden dejarse arrastrar hasta lo más profundo de la adicción.

 

¿Cómo afecta la fama a la salud mental de las celebrities?

La depresión, las adicciones y los egos descontrolados forman parte de sus efectos. Las personas famosas deben aprender, si es necesario con la ayuda de un psicólogo, que no pueden subir tanto cuando las cosas van bien ni hundirse cuando van mal. Son muchos factores externos los que pueden llevarlos a emociones muy disparatadas, y necesitan herramientas para gestionarlas“, continúa. Tampoco deben abandonar sus vidas personales, han de respetar su espacio, poner límites, practicar la inteligencia emocional y la asertividad. Alcanzar el éxito y ser reconocido públicamente puede resultar abrumador, y provocar un nivel de estrés que pondría en peligro la salud mental. De allí la importancia de aprender a gestionar dicho éxito desde la inteligencia emocional y procesar la nueva situación.

En todos los ámbitos podemos encontrar numerosos ejemplos de personajes conocidos que han sido golpeados por los problemas de adicción. Quizás la labor más importante sea poder resumirlos.

Quizás el mundo del cine es el que nos deja ver casos más notables, especialmente en actores o actrices. Los casos más recientes y conocidos puede que sean los del actor y director Ben Affleck(protagonista de “Batman vs Superman”, “La Liga de la Justicia”), quien ha confesado haber recaído en su adicción al alcohol, después de haber conseguido dejarlo tras varios años de duros intentos. 

 

Johnny Depp 

Es otro de los famosos, y de él han surgido numerosas quejas en su último rodaje a causa de sus problemas con el consumo de alcohol y sus problemas de alcoholismo desde hace años.

 

Robert Downey Jr

Afamado por sus recientes éxitos como Iron Man, tuvo que superar también una larga etapa de lucha contra las drogas, en la que tuvo que dejar su carrera como actor durante años y estuvo al borde de la ruina no solo económica, sino también personal, familiar y social. Los éxitos de los que disfruta en la actualidad en la gran pantalla, son el resultado de un éxito en el abandono de todas las adicciones y en la capacidad de mantener un compromiso y un proceso de recuperación en la fase de prevención de recaídas.

 

Charlie Sheen

Adicto a la cocaína entre otras sustancias, que ha sido protagonista de numerosos escándalos debido a sus alteraciones de comportamiento durante los estados de intoxicación aguda.

 

Drew Barrymore 

Fue una de las protagonistas de la exitosa “E.T. el extraterrestre”, pero la fama a tan prematura edad le superó y, como ella misma ha confesado, a los 9 años ya era alcohólica, a los 10 empezó a fumar marihuana y a los 12 era adicta a la cocaína.

 

Matthew McConaughey 

Tuvo que superar también problemas de alcoholismo para poder relanzar su carrera. 

 

Mickey Rourke

En la década de los 80 era un conocido galán, vio hundida su carrera también por el alcoholismo, que consiguió superar al cabo de muchos años, viendo por ello resurgir su carrera en el cine.

 

Kirsten Dunst 

También vio interrumpida su carrera debido a su adicción a las drogas producto de una larga depresión, y también logró volver al cine después de poder superarlas.

 

Macaulay Culkin 

La estrella de los 90, vivió el divorcio de sus padres, el fracaso de su matrimonio a los 18 años y el abuso del alcohol y las drogas. Hoy está consumido por el uso de las drogas y ha estado al borde de la muerte por su adicción a la heroína y abuso de medicamentos.

 

Fama y adicciones en la música

En el ámbito de la música, los ejemplos son muy numerosos. Nos bastará señalar algunos de los más significativos, como el de Elton John, quien reconoce que estuvo luchando con su adicción a la cocaína hasta que lo consiguió en 1990.

Otro inglés, Robbie Williams, también confesó su adicción a las drogas, en particular el éxtasis, que también consiguió dejar atrás con éxito.

Axl Rose, polémico cantante y líder de la banda Guns n’ Roses, no pudo esconder sus problemas de adicción al alcohol y la cocaína, que le llegaron a causar problemas psiquiátricos serios por los que requirió internamiento.

Aunque quizás los casos más sonados fuesen los de Whitney Houston y Amy Winehouse, grandes artistas y cantantes que no pudieron superar sus problemas de adicción como consecuencia de sus consumos.

 

Fama y adicciones en el deporte

En el mundo del deporte, el caso reciente más sonado sería el del campeón del golf Tiger Woods, quien ve como su carrera cae en picado debido a sus excesos con las drogas.

En el fútbol no han sido pocos los que han llegado a tener problemas, pero quizás uno de los más famosos ha sido el inglés Paul Gascoigne, quien pasó de la fama y el éxito a una vida dominada por una terrible adicción al alcohol, en cuya lucha, todavía se encuentra inmerso.

Michael Phelps, el campeón mundial de natación, también tuvo sus problemas con las drogas, fundamentalmente con el cannabis contextualizado  al padecimiento de una patologia psiconeurológica de la infancia (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) pero fue capaz de superarlo y poder mantener su carrera jalonada de éxitos.

 

Fama y adicciones en los hijos de celebridades

La lista podría seguir, pero cabe mencionar que incluso los hijos de personajes famosos llegan a tener problemas con las drogas por culpa de la fama de sus padres. Son los casos de, por ejemplo, Romina Carrisi Power, la hija pequeña de los cantantes Romina y Albano, que ahora tiene 29 años, que ha confesado que cuando solo tenía 20 cayó en un abismo de drogas y alcohol después de participar junto a su padre en el reality italiano “La isla de los famosos”.

Indio Downey, hijo de Robert Downey Jr, fue arrestado por posesión de cocaína en 2014 y tuvo que seguir un programa de rehabilitación para dejar limpio su historial. Chester, hijo del actor Tom Hanks, también desapareció en 2015 durante un mes para curarse de su consumo de drogas. Lo mismo ocurrió con Stephanie, ahora ya recuperada, hija del cantante Jon Bon Jovi, que en 2012 sufrió una sobredosis de heroína y fue arrestada por posesión de droga. O con Tullulah Willy, la hija pequeña de Bruce Willis y Demi Moore que también siguió un proceso de desintoxicación a los 20 años.



El auge y la caída

Si nos centramos en el primer factor, la sobreexposición, entenderemos por qué algunas celebrities, como Cristiano Ronaldo, se encuentran tan a gusto en el centro de atención; y otras, como Taylor Swift, se retraen ante la presión mediática y desconfían de ella. Ahí existe algo tan personal como ambiental. 

“Si bien conocemos ejemplos de famosos que quieren a toda costa dejarse ver, tener un reconocimiento, y pueden agravar una egomanía preexistente, en otros puede ser un gran problema”, asegura el psicólogo. Poniendo como referente a Amy Winehouse, hay personas que no quieren bajo ningún concepto esa fama y que lo pasan muy mal porque no saben gestionar que la gente los conozca y reconozca, llegando a provocar diferentes trastornos”. 

Este tipo de aprendizaje además es relevante para asimilar el olvido. “Si la persona ha comprendido que debe manejar esto como parte de su proceso vital no tendría que vivir mayor problema, pero si no lo ha hecho, como en la mayoría de los casos, la situación de soledad puede llevar la ansiedad, la depresión y a un enorme malestar“.

“Así pues, se generan los juguetes rotos, porque ahora ya nadie los quiere. Algunos caen comúnmente en adicciones y otros intentan salir en cualquier programa o reality de televisión dando noticias sin más sobre su vida, creando culebrones”. 

No obstante, para huir de lugares comunes, merece la pena apuntar algo sobre la incidencia de estos problemas emocionales en famosos. “La predisposición genética es una parte, pero principalmente es la inteligencia emocional, la capacidad para gestionar las emociones, lo que determinará que esa persona lleve peor o mejor la popularidad. Es una cuestión de habilidades sociales, de resolución de conflictos, de confianza…”

Pero también existen estudios que analizan el factor ambiental en la vida de las celebrities y en su susceptibilidad para sufrir depresión o ansiedad, trastornos de adicción o incluso suicidarse. “Un escenario muy habitual es que, a pesar del éxito, muchas de estas personas se sienten solas, porque gran parte de la gente a su alrededor no son vínculos reales. Eso a veces les lleva evadirse de su realidad con drogas o sustancias nocivas“.

Aquí entra en juego el dinero. “El dinero te da una serie de lujos, de privilegios, que otros no pueden tener, y te lleva a codearte con personas que disfrutan de un tren de vida superior”.  El círculo social es muy importante. Se conocen muchos casos de celebrities que han mantenido de forma pública actitudes muy conflictivas con familiares, parejas y amigos. Viven en un mundo irreal, donde creen que pueden hacer lo que quieran y que todo les está permitido. En este ambiente de falsos amigos e intereses creados es difícil tener una relación normal.

 

La importancia del entorno social

También hay algo de cultural. El auge del grunge y el suicidio de Kurt Cobain, líder de Nirvana, en 1994, fomentaron la visión romántica del músico torturado, aunque también podríamos hablar del rock n roll y su idealización del desenfreno. Los genios actuales influyen en los genios del futuro, y en sus fans. 

Los cantantes de éxito ahora, por ejemplo en el reguetón, no venden tanto ese rol de sufrimiento, sino una vida mucho más lujosa, de poder, de sexualidad, de autonomía, pero no dejan de ser víctimas de muchos problemas que se repiten década tras década”. Ahora gran parte de los artistas son auténticos deportistas, que llevan un control de sus dietas y de sus apariciones, porque finalmente son una máquina de hacer dinero que hay que cuidar, más cuando muchos de ellos son puro producto del marketing.

La fama es muy tentadora, te abre muchas puertas, pero para tomar buenas decisiones no sólo hay que tener la cabeza muy bien amueblada, sino también estar bien rodeado, de la familia y las amistades. No es la popularidad la que nos haga caer en esos vicios, sino la educación que hemos tenido, y nuestro entorno. 

 

¿Se puede hacer un manejo equilibrado de la fama?

Si sabemos gestionar bien la fama, no tiene porqué ser perjudicial para nuestra salud. Sin embargo, no es fácil afrontar todos los cambios vitales que supone el estar en el ojo público constantemente.

Es importante tomar distancia con los medios de comunicación y los fans, y no perder el vínculo con la vida real, mantener los pies sobre la tierra. Así como asumir que la fama es efímera y tener un plan de acción en un escenario de éxito y de fracaso, que nos permita reaccionar rápidamente ante las emociones negativas y contraatacar.

Aprender las herramientas necesarias para afrontar las situaciones que acarrea la fama es primordial, conectar con las fortalezas propias y eliminar los pensamientos y sentimientos negativos, son las bases para la estabilidad mental en los famosos.

 

“Yo no daría ningún consejo, porque no soy de darlos, pero diría que, pase lo que pase, hay que amar el trabajo y hacerlo con mucho cariño. Fernando Fernan Gómez me avisó de que la fama en este país sólo dura cuatro años, y es verdad. Pero por otro lado, Serrat también me dice que la fama es circulargustas a la gente, pero luego se cansan de ti y no quieren ni verte, y así. Lo que hay que hacer es no ir detrás de ella sino dedicarte a lo que haces con el cariño y mimo de siempre. De esta manera volverás a subir a la palestra y a ser querido por el público. Te redescubren y ya no eres un personaje. Se aprenden tu nombre y estás por encima de esos papeles que has interpretado. Esto es una carrera de fondo”. Que estas palabras de Jorge Sanz sirvan como lección. 

Ana Ces 
Coordinadora de Programas de Fundació Fòrum