trastornos de la conducta alimentaria

Los trastornos de la conducta alimentaria y la obesidad

El otro día viendo el programa “Tabús”, el cuál intenta reflejar la problemática y estigmatización que viven diferentes colectivos de personas, hubo un capitulo en concreto que me llamó la atención, el de personas que padecen trastornos de la conducta alimentaria y principalmente, obesidad.

 

¿Qué sabemos sobre trastornos de la conducta alimentaria?

Me hizo plantear qué sabemos sobre esa enfermedad como sociedad, y el gran rechazo que tienen algunas personas hacia las personas que no presentan un cuerpo “prototípico” actual. Cómo en lugar de poner el foco de atención en sí mismos, lo ponen en la crítica hacia la otra persona. 

No nos damos cuenta de cuantas veces permitimos que la gordofobia se apodere de nuestras vidas. Si, la fobia al sobrepeso tiene nombre específico. Todos esos comentarios y juicios que aparecen descatalogando a la gente por presentar un exceso de peso corporal. No obstante, son igual de dañinos para aquellas personas que presentan un bajo peso y se les refuerza. 

 

Los prejuicios y comentarios sobre el peso de una persona

Es muy fácil entrar en el juicio de que debe hacer esa persona si quiere perder peso, pero muchas veces pecamos de olvidar preguntarle a la persona cosas tan simples (y complejas a su vez) cómo que le pasa o qué le preocupa. Se les hace comentarios cómo “tienes que adelgazar”, “tienes que llevar ropa oscura”, “cuidado que se te ve la chicha”… cómo si algo de lo que le pudiéramos decir, no lo supiera ya la persona. El problema viene de que siempre les decimos a los demás que cosas deberían cambiar, pero nunca nos planteamos que quizás lo que el otro necesita, es simplemente saber que estás allí para lo que necesite y sobre todo, que independientemente de su peso, la quieres y la aceptas cómo es. 

 

El exceso de peso puede ser fruto no únicamente de una alimentación poco saludable o de la falta de actividad física, hay otros factores que también tienen relación directa con ella cómo: La genética, la edad, el sexo, enfermedades cómo el hipotiroidismo (entre otras muchas), determinados medicamentos, el embarazo, trastornos de la conducta alimentaria (cómo la bulímia nerviosa o el trastorno por atracón), el estrés y los factores emocionales (que pueden contribuir en gestionar el malestar y las emociones mediante la comida) o la falta de hábitos de higiene del sueño.

 

¿Cómo afecta esta patología?

Esta patología afecta muchísimo a la salud, desde problemas cardiovasculares, diabetes, colesterol, problemas respiratorios, mayor sudoración, glaucoma, problemas de movilidad, bajo estado de ánimo y mayor riesgo de alteraciones dermatológicas de la piel.

Por ello es importante tener cuidado y poner solución, pero esa condición física nunca puede llevar implícito el juicio de sus aptitudes, personalidad y talentos. Tenemos que entender que el peso es una característica más de las personas. Entendiendo características cómo color de ojos o de pelo, altura… 

 

Los trastornos de conducta alimentaria en los niños

Si bien es cierto que la obesidad se ha convertido en un grave problema de salud, sobretodo en sociedades cómo la Americana, cada vez es más común la presencia de niños que presentan sobrepeso, convirtiéndose en un problema de salud mundial. 

En el programa, uno de los testimonios decía una anécdota que llamó mucho mi atención. Explicaba que cuándo el problema y lo que se tiene que controlar es la comida, la dificultad aumenta mucho, ya que todas las quedadas sociales suelen acabar en una mesa con una comida (por ej. Vamos de excursión en bici y luego aprovechamos y vamos a comer; quedamos y hacemos el vermut; podemos quedar para ir a tomar un café; llega navidad y todo son comilonas…). Es cierto, socialmente se suele quedar para comer. Quizás allí hay otro punto que cómo sociedad nos tendríamos que replantear con otras alternativas cómo (quedar para ir a un museo, ir a dar una vuelta y sentarnos a ver las vistas de algún sitio bonito…)

 

¿Cómo se siente quien lo padece?

La persona que convive con obesidad tiene que soportar también, a parte de las consecuencias físicas ya comentadas, su malestar producido por la culpa, la vergüenza, sentir la no aceptación social… y los comentarios de los demás que lo único que hacen es potenciar más aún esa culpa y la incomodidad hacía sí mismo.  Cuándo no tendrían porqué sentir culpa ni vergüenza, sino poder poner solución por salud, pero nunca motivado por la presión social. Cómo sociedad deberíamos empezar a cambiar los prejuicios sobre las personas en función de su cuerpo,  ya que todo el mundo acaba presentando complejos al no encajar con eso que se considera “cuerpo ideal”.

Los familiares de personas que presentan obesidad también sufren, presentan miedo a que esa persona lo pase mal, le hagan daño, se la juzgue o que le pase algo por un tema de salud. Y es cierto, no lo pasan bien. Además tampoco saben cómo convivir con todos esos miedos ni cómo ayudar a la persona que la sufre y la impotencia facilita que muchas veces, se equivoquen con la forma de intentar ayudar potenciando aún más el malestar de la persona.

 

Desde Fòrum Terapèutic tenemos un grupo terapéutico dedicado a los trastornos de la conducta alimentaria, dónde trabajamos la aceptación de uno mismo. 

Elisabet Céspedes Borrisser
Psicóloga Sanitaria y directora de programas
Col. 25847

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