Dependencia emocional ( DE ) y su relación con las adicciones

En todas las relaciones de pareja hay conflictos más o menos difíciles de solucionar en algún momento. Es lo natural, somos humanos y la comunicación y las relaciones interpersonales son complejas. Todas las personas tienen en algún momento pensamientos y conductas desadaptativas en sus relaciones afectivas, pero estas no tienen porqué suponer graves consecuencias para la persona a nivel individual.

Sin embargo, algunas personas presentan patrones disfuncionales crónicos y estables a lo largo de la vida en sus relaciones afectivo-sexuales, con síntomas similares a los que se dan en las adicciones y en los trastornos obsesivos, que causan un gran sufrimiento y malestar para la persona. Algunos de estos síntomas y comportamientos son:

  • Distorsiones cognitivas: Como por ejemplo, la falacia de control y la sensación de incapacidad para el cambio, que pueden ir alternándose dependiendo de la situación o fase del proceso adictivo o de dependencia.
  • Idealización: La persona que padece dependencia emocional minimiza o ignora por completo los aspectos negativos de la relación en la que se encuentra, debido a la necesidad de seguir manteniendo la relación.
  • Compulsión y obsesión: Así como en las adicciones, en mayor o menor medida, la persona deja de hacer otras actividades y centra todas sus energías y tiempo en el consumo o búsqueda del consumo. En la dependencia emocional se da la misma situación en cuanto a la relación afectiva o búsqueda de una relación. Asimismo, se dan constantemente pensamientos circulares ( obsesión ), en torno al objeto que provoca la compulsión.
  • Síndrome de abstinencia: Uno de los criterios para el diagnóstico en adicciones, es el hecho de que la persona continúe con el consumo o la conducta adictiva, a pesar de las consecuencias negativas que esté teniendo a nivel de salud, social y económico. En la dependencia emocional, la persona en muchos casos no es capaz de terminar con relaciones que pueden conllevar consecuencias para la salud psicológica de la persona o incluso física, en casos de violencia, debido a la ansiedad por separación que se produce, parecido al síndrome de abstinencia que se da en las adicciones.

Todo esto provoca baja autoestima, irritabilidad, ansiedad, depresión y graves conflictos de identidad, que suponen grados elevados de sufrimiento para la persona que padece dependencia emocional.

Si bien actualmente existe un debate sobre si la DE se puede clasificar como un trastorno o si se trataría simplemente de rasgos psicológicos más o menos potenciados y estables en algunas personas, lo que es seguro es que dicha manera de relacionarse afectivamente puede influir en la salud de la persona y, por consiguiente, en su calidad de vida.

Es importante remarcar la comorbilidad que se da muy a menudo entre dependencia emocional y adicciones, así como ocurre con otros trastornos. También es importante tener en cuenta que, igual que ocurre con otros trastornos o conductas relacionadas con las adicciones ( juegos, compras, trastornos alimentarios, comportamientos compulsivos con el sexo, etc ), los síntomas de la dependencia emocional se potencian con el consumo.

Así que, tanto si hay consumo, como si no lo hay, la dependencia emocional puede llegar a tener consecuencias graves a nivel psicológico, social e incluso económico para la persona y es importante pedir ayuda profesional, teniendo en cuenta que si además se da en una persona que padece un trastorno de adicción, es muy importante que ambas situaciones se traten de manera integrada.

Rosa Arcas
Terapeuta de Fòrum Terapèutic

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